Robotín de Google

30 de abril de 2012

Crítica al título de la serie de libros "¡vaya timo!"

No tengo por qué dirigirme a un argumento de autoridad pero aquí os dejo un link que puede servir de entradilla para los que no sepáis mucho sobre este mundo escéptico y, en concreto, de estos libros a los que me estoy refiriendo: AQUÍ
A tener en cuenta que ese post citado es del año 2006 y supongo que ahora LA Gamez ha cambiado de opinión sobre la serie de libros en general.


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Lo que me ha llevado a hacer esta crítica es haber visto más títulos de esa serie tanto por Twitter como por blogs que los citaban y siempre desde el mundo escéptico (que es como la endogamia real pero en forma de web, porque a los ya convencidos no hace mucha falta convencerles más), nunca desde los sectores afectados por la crítica. Los motivos de que la crítica pueda ser desde el propio escepticismo es que en ningún caso una persona desde los "colectivos" afectados/atacados/puestos en entredicho (como debe de ser, por otra parte) tendría ni los argumentos ni las ganas para rebatir todo lo que en esos libros aparece.


Por supuesto, son muy valiosos títulos tales como "La homeopatía, ¡vaya timo!", "Las abducciones, ¡vaya timo!" o "La sábana santa, ¡vaya timo!". Parecería que nos gusta y que, por supuesto que sí, nos da fuerzas para seguir adelante el hecho de encontrar nuevos adeptos al movimiento racional-escéptico y, ¿cómo no?, estudios que confirmen lo que en un principio podría tratarse de mera precaución ante un hecho inexplicable (al que, como todo el mundo sabe, personajillos como Iker Jimenez se aferran para llenar dos o tres horas de algún programa en tv).


Toda adopción del método científico y de un aparato lo suficientemente crítico a la hora de enfrentar una vida en sociedad creo que, no cabe duda, es muy positiva.


Dejado bien claro esto, a saber, que esta crítica está hecha desde dentro de lo criticado, voy a pasar al meollo de la cuestión:


-El psicoanálisis es criticado en un libro cuyo título sigue el formato anteriormente dispuesto.  Ya sabéis: "¡vaya timo!" 
Claro que aquí viene el problema, ¿cómo que vaya timo?. El psicoanálisis, como ya sabemos todos (y quien no lo sepa no le costará mucho descubrir el porqué), no obedece ni de lejos al desarrollo y estudio científico de una ciencia dura. 
Las ciencias duras son aquellas que no tienen que ver con el ser humano (o al menos que no tienen que ver con él en todo aquello no-físico), ciencias que estudian los elementos químicos, que estudian los números y los algoritmos, que estudian cómo funcionan y se mueven los cuerpos, las leyes que regulan tales movimientos... ciencias que estudian la vida biológica desde una perspectiva totalmente aséptica y, para mí la asepsis en ciencia es la ausencia del hombre como objeto de estudio. 
Por eso, ninguna ciencia que estudie al hombre y ninguna """"metaciencia"""" (como la filosofía o la lingüística) van a tener la misma cientificidad que esas duras. Lo que quiero destacar antes de abandonar este preámbulo es que, así y todo, las ciencias duras están basadas en un conocimiento pasado por la criba de lo instrumental, esto es, los aparatos y las técnicas o las mismas teorías en las que están apoyados van a dar grande diferencia a un estudio de otro subsiguiente... no es lo mismo hablar de estrellas con un telescopio en la mano que con nuestros propios ojos o que desde el Paranal de Antofagasta. 


Es decir, no todo conocimiento o estudio científico dentro de las ciencias duras va a gozar de una perfecta asepsia y, lejos de criticarlo para entorpecer el camino de la investigación científica, hay que procurar que la crítica tenga como objetivo el deshacernos de este hándicap.
Aquí puede que aparezcan los epistemólogos, porque los científicos deben de dedicarse (habida cuenta de su ultraespecialización tras un máster o doctorado) a su máquina específica o a su labor concreta dentro del laboratorio. La labor del epistemólogo será la de controlar que lo concerniente al descubrimiento científico en lato sensu siga los criterios objetivos de cientificidad exigidos a toda labor de este tipo en cualquier laboratorio del mundo contemporáneo.


Pero timar no es lo que hace el psicoanálisis, quizá el timador sea el psicoanalista o el psicólogo mismo que cobra por realizar una terapia cuya cientificidad puede estar muy en duda pero... ¿es eso un timo?. Aun a sabiendas de lo pseudocientífico de todo lo psicoanalítico podemos afirmar que la intención del psicoanalista (máxime si está, creo yo, dentro de la sanidad pública) no va a ser otra que la de curar al enfermo con sus propios métodos. Ahora bien, si vendemos el psicoanálisis como ciencia o como método infalible de cura de la psique sí que incurriremos en un timo a la misma altura que el dar gato por liebre con un producto homeopático.


Timar es "engañar a alguien con promesas o esperanzas" (a no ser que queramos cambiar el significado de esa palabra). Si un psicoanalista promete o da esperanzas al paciente antes de cualquier sesión estará incurriendo en una mala práxis pero, si ese mismo psicoanalista inicia las sesiones con las precauciones debidamente hechas y con un paciente conocedor de lo inestable  en algunos puntos del planteamiento psicoanalítico, tendrá perfecto derecho y responsabilidad de llevar a cabo la sesión.


Por ello, considero desafortunado denominar al psicoanálisis en GENERAL de timo, quizá no sea el término más apropiado y se haya decidido así para encajar en esta colección del pensamiento crítico-escéptico pero he visto necesario apuntar esto. 


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Hay más casos que apuntaré a continuación.


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-El creacionismo y la religión (vaya timo) respectivamente obedecen a la, en mi opinión, estúpida afición por parte de los escépticos-críticos de este círculo ya citado por meter las narices de la ciencia donde no se le ha llamado. 


En efecto, nada tiene que ver una religión con ciencia y, por supuesto (a día de hoy) que tampoco el creacionismo. Ambas cosas no tienen nada que ver. Si hablamos de perros y de repente comenzamos a hablar de coches tendremos que usar otra terminología: donde el perro ladra, el coche pita, donde el perro corre, el coche acelera... 


Las religiones (y hablo de todas en general) no están buscando una explicación científica del mundo en que estamos insertos y, como es obvio, el cuento del creacionismo es eso mismo: un cuento, un mito, una fábula que nos da razón del porqué de un acontecimiento de tanta importancia como el de la aparición del planeta tierra y del de los animales. En esa época no se podía explicar de otra manera y hasta mucho más tarde (como quien, dice, anteayer) no se ha podido dar razón convincente de esto. Stephen Hawking, personaje con el que no simpatizo mucho, dijo en algún lugar que "preguntar por lo que hubo antes del Big Bang es lo mismo que preguntar qué hay al norte del polo norte". No le falta razón, pero sí le falta terminar bien esa frase: son cosas diferentes... o, en un futuro, llegaremos a dar una explicación -temporal- de ese acontecimiento.


La religión, además de explicar con cuentos el origen de nuestra vida, se dedica a dar normas morales/éticas, incluso a legislar o a saber lo que está prohibido no por los hombres sino por la autoridad divina. No es, y está ya muy claro, necesaria la religión en ese aspecto. La ética laica y las normas de comportamiento sin tener en cuenta a un dios omnipresente y omnicognoscente están cada día más presentes en nuestra sociedad. Es gracioso que aún sigan existiendo obispos que salgan a la palestra de la televisión pública para aconsejar desde su moral y confesiones privadas a todo el resto de la población.

¿Pero las religiones o el creacionismo son un timo? Creo que no, creo que es también desafortunado calificarlas así. Hay que tener en cuenta que la teología a la vanguardia de hoy en día está ya muy lejos de poner palos a la ciencia más dura. Está claro que una cosa no tiene que ver con la otra y que hablar de dios y de su existencia es lo mismo que hablar de cuán delgado que era Don Quijote de la Mancha.



A esta crítica (muy desafortunada y totalmente desatinada) se puede poner como causa el disgusto de los laicos por intromisiones confesionales en sus ámbitos de conocimiento. Los obispos o curas (estos en menor medida), para actualizarse, han optado por la táctica más atrevida y estúpida de todas: dar a la religión pretensiones de cientificidad. Hablar de que en la Biblia ya había ciertos rasgos de evolucionismo es tirar piedras sobre su propio tejado, hablar de que en la Biblia aparecen prácticas médicas que hasta hace bien poco no se comenzaron a utilizar es, cuanto menos, una meada fuera de tiesto.


Está claro que ante estas no ya intromisiones en lo científico sino PRÉSTAMOS los verdaderos científicos comprometidos con su labor pueden sentirse algo fastidiados y molestos, lo cual no es razón suficiente para calificar a la religión (concepto tan amplio como vacuo y poco claro) de timo.


Se puede criticar la religión, sí. Pero no desde la ciencia, no desde lo empírico.
Se puede criticar actitudes de religiosos, sí, de la propia institución, sí, pero siempre teniendo en cuenta que la estructura (en este caso, la propia Biblia o el Corán) que sustenta eso es un instrumento de poder que, por suerte, hoy ya ha perdido casi toda su artillería y, por tanto, no supone un problema para la correcta actividad científica.



Por último, el nacionalismo. Tampoco tiene nada que ver con la ciencia dura y me parece un error designarlo como un timo. Sé que el escritor de ese libro (El nacionalismo ¡vaya timo!) es un filósofo y, por tanto (por suerte, quizá) la crítica que realiza será desde una posición culturalista o, quizá, histórica. No cabe una crítica al nacionalismo desde posiciones naturalistas o cientificistas. Hablamos de que una ideología pueda suponer un timo, pero, puestos en faena, cualquier ideología es un timo ya que ninguna está basada en nada que pueda ser comprobable y, está claro, toda la esperanza o promesas que puedan dar dependerán mucho del acontecer de la historia. ¿También el marxismo es un timo?, ¿el liberalismo es otro timo?. No creo, tampoco, que una ideología pueda ser calificada como engañosa o timadora. Precisamente por el hecho de ser ideología (conjunto de ideas de un colectivo o lo que sea) no cabe ser tildada de timo: cada cual las elige voluntariamente y a sabiendas de los errores y carencias que puedan tener, no es una información asimétrica. 


Lo mismo ocurriría al revés, calificar a la homeopatía como "producto epistemológicamente equivocado" es un desatino, la venta de productos homeopáticos sí que es un timo puesto que se está vendiendo algo que en realidad no va a dar ningún principio activo al paciente salvo placebo, lo mismo ocurre con la lectura de cartas: decir a alguien que se va a contactar con un difunto y cobrarle por ello es otro timo.


...


-Si las ciencias sociales (o humanas) son o no un timo es una pregunta mal formulada. Del mismo modo que la teología habla de un dios sin necesidad de pruebas empíricas, las ciencias humanas (sociología, economía...) hacen estudios a seres humanos o a sus actividades y estructuras. Por supuesto, en ellas la asepsis de la que ya he hablado es más difícil de conseguir: el individuo estudia a otros individuos y tanto ese individuo investigador como su homónimo investigado tienen formas de actuar diferentes que esa misma cantidad de personas en otro tiempo, en otra situación y en otro lugar. Por tanto, los estudios realizados por ciencias sociales en un momento de la historia van a diferir mucho de los realizados en otro. (Efecto Rosenthal, Efecto Hawthorne)


Hasta que podamos hablar de una ciencia o estudios sociales intactos para siempre de toda subjetividad y perfectamente válidos en cualquier momento y lugar tendremos que acudir a ellos con las debidas precauciones. Los investigadores sociales cada día son más conscientes de este problema que les acecha tras cada esquina.


Pero, ¿un timo las ciencias sociales?


Precisamente por esta capacidad de autocrítica: no.


Francisco Riveira.
En Zaragoza, 30 de abril de 2012.


PD: Libros citados

Edición posterior:

El filósofo Fernando Savater hizo en El País hace 6 días una crítica parecida a la mía que se puede leer en el siguiente enlace: LINK


13 de abril de 2012

Sobre el episodio número 30 del podcast

* Este post viene a cuento de el siguiente enlace: http://www.ivoox.com/nobody-is-perfect-podcast-030-audios-mp3_rf_1150360_1.html

El problema de los posts es que no suelen ser multimedia salvo que les metas alguna foto.  Yo, en el de hoy, he decidido adjuntaros el enlace al episodio número 30 de mi podcast "Nobody is perfect", un episodio de hora y pico en el que no hablo yo sino otra persona y, ya veis, no sobre filosofía sino sobre arquitectura.
Así que aprovechad que este post es multimedia porque no es algo muy habitual (ya que, y cada vez más, lo habitual es expresarse en esos exiguos 140 carácteres a lo sumo con un enlace que amplie la perspectiva).

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Esto va a ser breve.
Cuando hablamos de arquitectura no hablamos de metafísica. Es más por suerte que por desgracia, ya que al insertarnos en una espiral de especulación y sobreinterpretación (muchas veces empujados por nuestra propia ideología que, como ya escribí hace unas cuantas semanas, es algo tan pegado a nosotros como nuestra sombra) tendemos a perder el norte de la discusión, tejer nuevos problemas que, lejos de explicar lo inconcluso de la afirmación primera, se escapan de ella y lo llevan todo a puerto conocido, cosa estúpida, arrogante y estéril.

Por eso me gusta tanto hablar de lo vivo y de lo que se te puede caer encima de la cabeza como no esté bien montado. Sea lo dañina que sea una ideología y pertúrbenos lo que nos perturbe, no nos va a hacer un daño físico y, en este mundo, aunque nadie se muera de hambre (al menos en este mundo "primero", en este país), no estamos lo suficientemente preparados y desligados de lo carnal y fisiológico como para desprendernos de ello e iniciar un viaje intelectual totalmente aséptico.

Vaya, que la ideología no desprende paredes ni es causa única de que alguien muera... no es el instrumento en sí, sino que se usan armas, se usan palas o se usan las propias manos.

Así que, como cuando hablamos del aborto y de sus implicaciones éticas, hablar de arquitectura y de que un edificio se nos pueda caer encima porque la estructura esté resintiéndose al estar esta hecha de hierro o de otro material del estilo es hablar de la REALIDAD.

Creo que es interesante estudiar (no sé si alguien lo ha hecho) las implicaciones éticas de que un edificio sea de tal o cual manera o esté así o asao construido. Es importante porque, no cabe duda, según hagamos un edificio, así viviremos... y, por supuesto, según vivamos o queramos vivir, así haremos los edificios.

Me pregunto aquí si la gente se da cuenta de la importancia que tiene el lugar que pisa y lo mucho que le puede llegar a determinar.

Nadie pinta las paredes de negro (salvo casos muy particulares), nadie quiere vivir en casas que no le permitan estirar los pies o no sufrir goteras o gritos del vecino. La privacidad, el color (a pesar de que la colorterapia me parezca un timo bien gracioso), los materiales, la calefacción... en general, todo lo que nos rodea en los momentos ociosos, ese continente que no ponemos en cuestión, esa jarra en la que nos echamos agua y ese color de sábanas que nos tapan cuando dormimos... todo ello es condicionante de nuestro carácter, modo de vivir y de pensar.

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Con esta reflexión quiero dar "apéndice" al episodio número 30 que os recomiendo fervorosamente

Un saludo.
Fran Riveira

En Zaragoza, a 13 de abril de 2012.

7 de marzo de 2012

Qué es filosofía



Parece ir siempre por detrás de la ciencia recogiendo lo que a esta escapa o rechaza como inválido (y no merecedor de entrar en ese ejercicio de falsación y verificación, insoslayable en cualquier actividad científica).
Yo creo que no, yo creo que va siempre a la vanguardia de todo lo científico.

Entiendo que a algunas personas (bastante inteligentes, porque pensar en estos términos significa usar el aparato crítico y haber llegado a cierto nivel de abstracción) les pique mucho que, en las clases de filosofía en bachillerato, se hable de determinados filósofos como los antecesores de no sé qué tipo de descubrimiento científico. Por poner un ejemplo: la preocupación de Goethe por descubrir aquello que nos igualase a los animales (el conocido hueso intermaxilar, precedente de la teoría de la evolución darwiniana), el mecanicismo postcartesiano, los notables barruntos de filósofos clásicos como Aristóteles que dejaron escritas las bases de numerosas ciencias que hoy en día han llegado a nuevas cotas de abstracción (y de cuyo objeto de estudio se ha cambiado incontables veces, por no hablar de su racionalidad o intelección, diferente a la que era en un principio), etc.

El hecho de poseer un terreno no arado para la especulación sin ton ni son (¿esto es criticable o no?) dota a la filosofía de una frescura constante y un adelanto a todo lo que después la ciencia demuestra empíricamente.
El terreno de la ciencia sí que está arado. Probablemente a un filósofo que lleve toda su vida estudiando filosofía salir de ese campo pueda resultar asfixiante y quiera retornar a las llanuras especulativas y sin normativizar.

No sé si estoy a favor de la normativización aunque entiendo a Cartesio cuando hablaba en el Discurso del método de que ya estaba bien de volver a comenzar a hacer filosofía desde cero filósofo a filósofo, que ya estaba bonito, que era hora de sentar alguna base mínima que no pudiese ser discutida. Pues mira, querido Descartes, hasta en eso te equivocaste... como que no ha habido pocas "demostraciones" que han tirado por tierra la base tan segura sobre la que tú te montaste en un principio, sobre todo porque para llegar a esa conclusión tuviste que efectuar con no pocos retrocesos e ideas bizantinas (en mi opinión, que no debería de importar mucho). Hoy Descartes sigue presente y sigue haciendo daño (en medicina, por ejemplo).

La filosofía va incluso delante de sí misma. Si esta enciende una luz en el portal número 1 de una calle va a tener por seguro que al mismo momento se ha especulado con que esa luz no exista, que esa luz es reflejo de otra o que esa luz, en realidad, se encuentra en lo más alto de la mentada calle.

Porque la filosofía, creo, no es una sino que son muchas, y esto permite a la filosofía una disparidad y un ejercicio sui generis que no ocurre con más disciplinas (incluso dentro de las "ciencias" humanas, que de científicas tienen bien poco, más bien serían "ideologías humanas").

Es una rara avis, consigue poner de los nervios a científicos, a teólogos y a personas que van caminando por la calle sin mayor preocupación.
La misma sorpresa que siente alguien cuando, justo al iniciar los créditos finales de una película que acaba de ver en el cine, se ve preguntado que por qué le ha gustado la película. No se le está preguntando si sí o si no, sino el porqué. Verse en la situación de encadenar un pequeño discurso que argumente el porqué de que a alguien le ha gustado una película justo después de terminar de verla es, además de una crueldad, pedir demasiado.

Pedir demasiado es pedir una preocupación conscientemente filosófica a las personas. No es eso lo que hay que pedir, hay que demostrar con cada actividad que aparezca o con cada problema social relativo a la ética o a la antropología filosófica que esta (la filosofía) tiene un papel importante en esas acaloradas discusiones que, como ideológicas que son, no tienen los puntos nodales en común.

Me basta con tener la convicción de que tanto la filosofía como las ciencias tienen en común el desarrollo de unos argumentos racionales.

Doy por hecho que la filosofía es eso, aunque se me puede rebatir y de hecho mañana mismo podré estar rebatiéndome a mí mismo (o viendo carencias en este escrito, que hago por una necesidad puntual).
También doy por hecho que absolutamente todo discurso, en tanto que se encuentra dentro de unas estructuras lingüísticas producto de un contexto sociocultural, tiene manchas de ideología.

Esto a mí me causa inquietud.


En Zaragoza, a 7 de marzo de 2012.

24 de febrero de 2012

El eBook y los románticos



"En el universo paralelo de Fringe sólo gente con problemas mentales usa bolígrafos."



Puede que llegue un poco tarde a comentar este asunto pero creo que es muy interesante. Voy a dedicar el próximo episodio de mi podcast a ello pero haré antes por aquí una pequeña aproximación.

Por mucho que ponga la mejor de mis intenciones en comprender a estas personas que se niegan a ver las ventajas de los libros electrónicos (eBooks) soy incapaz. Y soy incapaz porque creo que antes de todo prejuicio uno debería pensar en el futuro de las cosas. La materia y los aparatos evolucionan, también las maneras de vivir, de sentir y de pensar.
¿Por qué no lo iba a hacer un objeto tan manido -nunca mejor dicho- como el libro?

El libro no ha evolucionado apenas desde las primeras encuadernaciones pero lo que a mí me interesa es la definición de lo que es un libro.

¿Pensamos que un libro es un soporte o pensamos que es algo más? Porque no me diréis que la chorrada de ponerle una "e" (o una "i", como en Apple) a todo no es sintomática de lo muy necesitados que estamos de creativos competentes.

¿Qué cambia entre el book y el eBook?.

Nada. Que no os engañe esa "e", la han puesto ahí para vender mejor y para sumarse a la ola de la tontería universal.

Repito, ¿un soporte o algo más?. Si leemos las definiciones que nos da la Wikipedia no tenemos siquiera que salir de la introducción para ver una objeción a lo anteriormente descrito: que el libro típico, el encuadernado, el que tiene páginas unidas por distintos medios, el libro que debe de superar las 50 páginas (la mitad de hojas)... se ve ahora puesto en duda por un cambio de concepto.

Cuando llega la revolución muchas personas retoman ideas sobre destrucción, sobre que el tiempo pasado fue mejor y que el futuro va a hacer todo más simple, cutre y poco inteligente. No hay que ser tan agoreros porque, ya veréis, la historia les quitará la razón en menos de lo que canta un gallo.
La revolución del libro (y perdóneseme el proyectar hasta aquí mis ideas con tan poca estructuración) ha llegado y ha llegado a SU SOPORTE. El soporte ahora se sigue pudiendo tocar aunque es muy diferente. Ahora no son 100 o 150 hojas, sino una pantalla y botones (o pantalla táctil, como el Kindle más caro).

Es así de sencillo: el libro no ha cambiado (al menos si pensamos que un libro no es sólo el soporte en que se nos presenta), sólo ha cambiado su forma de llegar a nosotros.

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Ayer compré unos 8 libros, lo suelo hacer cada comienzo de cuatrimestre. Sé que manejaré esos libros y que les daré un uso acorde a su interés relativo a las asignaturas que comience a cursar. Me alegró enormemente tener la oportunidad de elegirlos, meterlos en bolsas y llevarlos encima... cuando llegué al libro octavo ya no me alegró tanto el tener que cargar con todos ellos en la diestra (porque, fíjate tú por dónde, en la izquierda llevaba la funda de mi portátil, que pesaba 5 veces menos que ocho libros... y no voy a hacer la analogía entre los libros que hay en mi portátil y los ocho que llevaba físicamente... ¡vaya!, ya la he hecho).
No es eso lo importante, lo relevante fue que, cuando llegué a casa, los saqué de las bolsas, abrí por en medio cada uno de ellos y metí la nariz: no olían a nada.
Me habían timado, pensé, estos libros no huelen a nada, ¿dónde queda lo romántico de los libros de papel si NO HUELEN A LIBRO NUEVO?.
Entonces me imaginé que los únicos libros que olían eran los de texto de ESO o Bachillerato, libros normalmente envueltos herméticamente por un plástico. Los libros no huelen por sí mismos, sino por el plástico que les envuelve. Los libros viejos no huelen por sí mismos, sino por la estructura que los ordena y recoge en las bibliotecas o en las librerías antiguas, madera podrida, envejecida...

El timo de los libros que huelen... ¡y hace unos meses contemplé con asombro un spray -seguro que lo vendían los chinos, que aunque pongan en venta gilipolleces no son ellos los gilipollas, sino los que se las compramos- que imitaba el olor a libro nuevo!

Así no se puede sostener una crítica al eBook. No por su olor.

¿Y qué objeciones ponen -entre muchas otras, claro- estos romanticones a los libros electrónicos?

-Que no se puede pasar página, que ese acto tan bonito de pasar la hoja de un lado a otro se pierde por un botón.
-Que las pantallas les hacen daño en los ojos porque son muy brillantes o simplemente, vibran un poquito.
-Que es conocimiento perdido, porque si el libro no está en las librerías no estará en ningún lado, que la "nube" no existe... ¡oh, bibliotecas vacías!
-A los escritores o editores (ojo, algunos), que les quita trabajo y que hacen de su industria un negocio cada vez más declinante y arriesgado.
-Que toda su vida han leído así y que durante el resto de su vida seguirán con ese método.

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Esas son unas cuantas, voy a tratar de demostrar que la mitad de todo lo que exponen son falacias o argumentos que implican el sentimiento (lo que llamamos, de toda la vida, demagogia).

-Que no se pueda pasar página también pasaba con los primeros "libros". Nadie podía pasar página con bloques de piedra entre sus manos... (pasar la piedra, en todo caso... ¡qué cosa más romántica!, ¿no?). El botón es un avance. Cuando me viene alguien diciendo (por suerte, bromeando) que los botones están haciendo, cada vez más, a los ciudadanos olvidarse de cómo funcionan verdaderamente las cosas... deseo que esa persona tenga que aprender a conducir remolques con caballos o a poner bien verticales las velas para leer por las noches, por no hablar de recoger la leña del bosque para comer caliente, etc.

-Hace 10 o 15 años las pantallas eran bastante peores que las de ahora. Tenían una vibración constante y el ojo terminaba por cansarse (aunque la vibración no fuese consciente), por eso en muchas oficinas decidían colocar un aparato sobre los monitores que, al menos en lo que a mi opinión respecta, era tan feo como las gafas enormes de culo de vaso que se vendían hace 50 años. Ahora la vibración es mínima o inexistente y el brillo es ajustable. Además, los eBooks actuales tienen pantallas que imitan el papel, con un fondo parecido y las letras muy nítidas: imitan al papel e incluso lo superan. Ya no me vale la excusa de la pantalla.

-Formatos como .DOC, PDF o MP3 siguen dando guerra año tras año y no se han perdido desde entonces. Son tan populares que el día en que deje de interesar seguir con ellos darán al usuario tres mil maneras diferentes de cambiar de formato (herramientas que, por cierto, ya existen). Me refiero a esos formatos porque ninguno de ellos es un formato físico. El libro puede presentarse en formato PDF, .DOC o papel, ¿la diferencia es dónde se encuentra?, no: es cómo se nos aparece. La nube, hasta donde yo tengo entendido, nos ayuda a archivar nuestros datos de forma que, si alguno de nuestros dispositivos físicos falla, podamos recuperarlo; además de las muchas otras aplicaciones que tiene dicho "invento": sincronización total entre plataformas, rapidez de traspaso de archivos... Creo que al pendrive le queda muy poco tiempo de vida. Y también interesa que la nube siga funcionando. Llevamos creando una "nube" desde hace veinte o treinta años y nadie se da cuenta: sus datos bancarios y su dinero está en la nube (¿¿¿MI DINERO EN LA NUBE???), sus datos fiscales, personales, laborales, etcétera... hayámoslo nosotros o no subido a Internet... ahí están. Las reticencias al pago con tarjetas de crédito fueron habituales en este país a comienzos de la década de los 70 y parece que el miedo ha desaparecido... pero el dinero no lo tocamos nunca y, aun así, sigue valiendo lo mismo. Ya nadie lo guarda bajo su colchón.

-Los editores y escritores tienen que cambiar su concepto de mercado, acostumbrarse a la evolución de los sistemas y de los formatos, porque si ellos no se acomodan al público, el público va a crear constantemente nuevos medios para saltarse sus restricciones y sus incómodas pegas. Si llega a nuestra ciudad una ola gigantesca producto de un tsunami, podremos montarnos en una tabla de surf y hacer piruetas a la vanguardia de la tecnología y del gremio o quedarnos quietos y que nos engulla.

¿Por dinero?, si eliminamos los gastos que cada obra produce en su fabricación y distribución los libros van a tener que costar muchísimo menos. Quizá el gremio del transporte quede afectado, o las empresas de impresiones. El primero podrá recuperarse, para el segundo no tengo buenos augurios: la tendencia se dirige a la digitalización.

-El hecho de que toda tu vida hayas leído así es muy respetable, pero no puedes debatir cabalmente con nadie apelando a la tristeza que te produce el dejar de tener que tocar trozos de papel encuadernados.
Me imagino a los egipcios apenados por tener que dejar de usar el papiro en pos de nuevos formatos mucho más baratos y cómodos... en fin, yo creo que el patetismo debería de estar fuera de estas discusiones.


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Creo que la mayor satisfacción que puede sentir un autor es la de ser leído, más allá del rédito económico que eso le dé. Si escribimos va a ser porque lo necesitamos. Salvo en casos muy puntuales nadie escribe presionado por tener que comer al día siguiente. Si escribimos es porque esa parte básica de la pirámide de Maslow ya la tenemos satisfecha (y es por esto por lo que antes sólo escribían los ricos). Las nuevas generaciones de escritores van a tener que pensar en ganarse la vida de otras formas o, en caso de querer vender sus obras, hacerlo a un precio razonable. Las viejas fórmulas siguen campando a sus anchas porque la gente es reticente al progreso técnico (y me parece muy bien que haya reticencias, siempre y cuando estas se fundamenten sobre bases sólidas y no sobre barruntos).

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Sobre el libro electrónico hablaré en el próximo episodio de mi podcast "Nobody is perfect", espero que os parezca interesante y os ayude a reflexionar de algún modo sobre estas cuestiones.

Francisco J. Riveira

En Logroño, a 24 de febrero de 2012.


25 de enero de 2012

Horizontalidad asamblearia

No basta con autodenominarse "x" para por arte de magia transformarse en ello.
Lo cierto es que, por muy buenas intenciones que se tengan y aun habiendo dado todos los pasos necesarios para alcanzar ese objetivo nos vamos a dar de bruces siempre con la realidad: del dicho al hecho hay un largo...

Algo que me disgusta sobremanera es la voluntad de horizontalidad en las asambleas que desde el 15-M estamos viendo surgir (algunos más de cerca que otros). La intención, dicen algunos, es que cada ciudadano pueda expresarse en público y así conformar una suerte de ideario que sea afín a todo el mundo y desde el cual se pueda plantear un proyecto ulterior más granado y fuerte.
Me disgusta no ya por la intención, una intención noble, democrática y, claro está, muy sana... no por eso, sino por la imposibilidad y la casi seguridad de caer en la frase que alguien dijo:

"En una asamblea con mayor número de tontos, se alcanzarán conclusiones más tontas aún".
Dicen que la totalidad es mayor que la suma de las partes, en ese caso está claro que lo es.
También añado yo que la forma de evitar esa tontería quintaesenciada es la educación, pero esto ya es otro tema y no seguiré yo viviendo en este país cuando se arregle (ni en ningún otro, ni los que me están leyendo, vistas cómo funcionan las cosas).

Pero pongamos que son todos igual de listos, todos con la misma capacidad intelectual, inteligencia social, emocional... etc.... todos tienen un nivel igual de estudios y suelen leer libros donde complementar sus visiones y aprender de ejemplos históricos.

Pues bien, incluso en una asamblea como esta (y creo que con más facilidad) la horizontalidad se perderá: "En una asamblea con mayor número de inteligentes, habrá quien tome la voz cantante y rompa el ritmo: lo disminuya o -situación óptima- lo acelere".

Puede que el resto acuse esa aceleración y es ahí cuando muchas personas dejan la asamblea, puede que el resto visualice que los que toman la voz cantante están desarrollando un discurso simplista y repetitivo y pasen de volver a la asamblea tan horizontal.

Por descontado está que aquí ya no tendríamos una asamblea... la cabeza visible de la misma serían estos autoproclamados líderes y desde el exterior lo único significativo serían ellos mismos.

...

No es moco de pavo. Las organizaciones necesitan portavoces, necesitan que alguien escriba el ideario... ¿cuántos años costaría, a través de constantes asambleas semanales, elaborar un panfleto que recogiese las inquietudes de absolutamente todos los pertenecientes a la asamblea?.

La aquiescencia del resto de la asamblea impide una rebelión descodificada hacia el "líder", este no ha dicho explícitamente que lo es, pero todo el mundo lo sabe... a él se dirigen, a él obedecen, ¿cómo demonios van a rebelarse en contra suya?.

No existe portavoz en el mundo que no aporte gran parte de su subjetividad en el discurso hablado o escrito.

Y esto es un problema para las asambleas.

En Logroño, a 25 de enero de 2012.