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21 de octubre de 2014
La Filosofía ya no busca la Verdad
El arte de la hermenéutica nos dice que tenemos que tomar los textos qua textos. Nos dice que la excesiva contextualización puede estar fuera de lugar y que más nos valdría atenernos a las tesis y pretensiones de verdad del texto. Esta manera de pensar me parece correcta siempre y cuando pensasemos que la filosofía (los textos filosóficos, que son de lo que esta materia se nutre principalmente) tiene pretensiones de verdad. Creo que mucha de la filosofía que hoy en día se crea no tiene pretensiones de verdad, o al menos no la intenta buscar tan encarnizadamente como en el pasado. Las pretensiones de verdad de textos kantianos o aristotélicos son hoy hasta ridículas. ¿Por qué? No por la pura pretensión, que es hasta loable, sino porque vistos desde la actualidad suponen aproximaciones a problemas variopintos que, desde luego, no se pueden responder tan solo desde una materia como la filosofía.
Estoy con Gustavo Bueno (de nuevo) cuando nos dice que, para él, leer libros de filosofía que hablan de otras filosofías es una tarea bastante estéril. Dice que más nos valdría a los estudiantes de filosofía o filósofos (o historiadores de la filosofía) leer otro tipo de libros, como por ejemplo libros de biología, cosmología... y, por supuesto, hacerlo de las teorías actuales (si es que en algún momento tuviésemos interés de encontrar esa sempiterna verdad buscada por tantos filósofos de renombre: hay una cosa clara, hoy en día estamos más cerca de esa Verdad de Platón, mucho más cerca que hace cien o doscientos años).
La historia no tiene un progresus, eso es algo innegable. Sin embargo, la ciencia sí que lo tiene. La ciencia y la técnica. La ciencia busca la verdad por el mero hecho de encontrarla, sin intenciones ulteriores. La técnica busca la verdad como instrumento para crear nuevos artilugios o tecnologías pero, si en algún momento ha de rechazarla, no le supondrá mayor problema. Feyerabend se equivocaba en algunos momentos de su teoría sobre la ciencia: no eran los científicos "puros" los que se vendían al mejor postor (la verdad que mejor cupiese en sus aseveraciones) sino otro tipo de científicos de segunda categoría: los ingenieros, los creadores de tecnología, etc.
Pero la Filosofía, desde siempre, ha tenido pretensiones de verdad. Hoy creo que la Filosofía está relegada a una posición bastante poco favorable para los que queremos dedicarnos a ella. No es ni siquiera una ciencia social. Unos dirían que es algo menos que una ciencia social, a saber, que es un continuo disparate que no se sostiene empíricamente. Otros dirían que es algo más que una ciencia social, o incluso una ciencia natural, pues intenta descifrar qué se esconde detrás de todas ellas. ¿Cómo que qué se esconde? Pues bien, te dirían los filósofos -y me incluyo entre este último grupo-, parece ser que la filosofía es la mejor rama del conocimiento para descubrir los supuestos antropológicos, políticos, científicos, dogmáticos... e incluso religiosos que hay detrás de muchas ciencias o pseudociencias. Las ciencias no tienen capacidad introspectiva en un sentido metacientífico. Esto es, si bien son capaces de mejorarse a sí mismas dentro de su categoría o campo de conocimiento (por ejemplo, biología molecular), no serán de ningún modo capaces dentro de su propia terminología de descubrir qué tienen en común con postulados de, por ejemplo, otro tipo de biología centrada en los organismos macro. Si esto es cierto, entonces la filosofía (de la ciencia) tiene todavía muchas cosas que decir. Pero no tiene que dar una guía de comportamiento a nadie, como pretenden los filósofos de la ética. Sólo (y este "sólo" es por sí mismo suficiente para justificar la elaboración de más libros sobre la cuestión) nos permite descubrir qué presupuestos tienen estas ciencias, dándonos una visión epistemológica global de todas ellas.
Para mí la Filosofía interesante de hoy en día es la epistemológica, o la filosofía de la ciencia en sentido general (la que puede conversar con las ciencias sociales o naturales a partes iguales). Creo que la Ética tendría que abandonar las facultades de Filosofía y creo que la Filosofía Política tendría que estar presente en todas las facultades de Ciencias Políticas, para quitarles la tontería a muchos de esos estudiantes (que, sin saberlo, están consumiendo toneladas de prejuicios y tesis implícitas en postulados aparentemente objetivos).
Titulo este post diciendo que ya la Filosofía no busca la Verdad. Esto es de dominio común entre los estudiantes de esta disciplina. Quizá no busque la verdad con mayúsculas sino verdades menos fundamentales, o verdades puntuales que nos permitan comprender fenómenos de suma importancia como, qué duda cabe, lo son las ciencias duras o sociales.
Me temo que los que quieran alcanzar LA VERDAD se van a tener que conformar con alguna religión. Ni las ciencias ni la Filosofía pueden prometernos esa verdad a riesgo de resultar pretenciosas e insuficientes.
Un saludo.
Francisco Riveira
En Estambul, Turquía.
19 de octubre de 2014
Qué pasa con Gustavo Bueno
| Foto por Diario de Mallorca |
El post (con diferencia) más visitado de todo mi blog es uno en el que hablo de Gustavo Bueno. Más que hablar, lo alabo. Y he tenido varios comentarios negativos por ese hecho. El último ha sido de una persona que nos llama "papanatas" a los que tenemos en alguna consideración al filósofo riojano.
Yo, lejos de querer ser un papanatas apoyando sin ninguna razón a un filósofo, pretendo con este post hacer algún apunte a este tipo de comentarios, pues son bastante comunes a lo largo y ancho de la blogosfera, y a lo largo y ancho del mundo académico (dos mundos que comparten muchos de sus principios, aunque pueda parecer increíble, principios como la envidia por la fama ajena o la crítica ad hominem sin haber leído una sola línea del criticado).
Qué entretenido es ver los programas a los que invitaban a Gustavo Bueno. Los que más me gustan son aquellos en los que se tenía que defender una causa (como el psicoanálisis, por ejemplo) y en los que aparecía el filósofo para sentenciar con frases irrefutables. En uno de ellos ("De buena ley") el propio profesor Bueno decía al jurado (que se encargaba de, haciendo el papel de un juez imparcial, dictar sentencia ante lo expuesto por ambas partes) que a él le daba igual lo que el juzgado decidiese, que había cosas que eran así y que por mucho que un juez dijese lo contrario, no podrían cambiar. Por ejemplo: por muy buenas razones que se argumentasen a favor de que la suma de los ángulos de un triángulo sea mayor o menor que 180, eso iría en contra de la geometría universalmente aceptada. Era el único que, fuera de esos programas, seguía manteniendo esa actitud beligerante ante las fantochadas de los demás invitados. Uno de los más divertidos es el lance que tiene con una "jungiana". Yo tampoco me llevo bien con Jung, ni con Freud... en ese sentido me uno a las críticas de Bunge y de Bueno al respecto. Os dejo el vídeo:
La ideológica es la postura más complicada de describir. La deriva ideológica de Bueno proviene del marxismo. De hecho, en algún momento, Gustavo Bueno se ha considerado marxista. Pero no es un marxista al uso común, y con esto de uso común me refiero al uso mostrenco y alejado de la autocrítica de muchos marxistas del tipo tuitero (esos con fotos en blanco y negro de sus héroes de la Internacional que se nutren de la endogamia intelectual y de citas de libros clásicos que no dicen nada interesante). Hay que tener en cuenta que Gustavo Bueno es, antes que polemista, un filósofo. Es un filósofo con un sistema enorme detrás suyo que ha elaborado una teoría de la ciencia que no se puede encontrar en ningún otro filósofo español. Me refiero, como muchos sabrán, a la Teoría del Cierre Categorial. Él incluye esta nueva noción (aunque no es nueva en campos como las matemáticas, sí que lo es para la filosofía) que nos permite diferenciar entre campos de conocimiento y evitar un pensamiento sobre los mismos cerrado e insuficiente. Me prometí a mí mismo dar una lectura más profunda de toda esta teoría pero van a tener que pasar todavía unos cuantos meses más para ello. (Esta definición de la TCC es insuficiente, así que pasadla por alto). No encuentro en España, país donde los filósofos son tan reacios a la creación de escuelas (o a que se les asocie con una en particular), un pensamiento elaborado a lo largo de los años con la misma profundidad e indiscutible finura como el de Gustavo Bueno.
Soy de los que piensan que para criticar a un filósofo, cuando habla como tal (no cuando opina en la barra del bar, claro), hay que conocer de una manera u otra su sistema. De ese modo tenemos que pasar a formar parte de su juego, hacernos con sus conceptos (que son las piezas con las que los filósofos jugamos siempre) y discutir en el mismo terreno. Por supuesto, si queremos dar una nota discordante, tendremos que entrar en ese u otro sistema filosófico. ¿Qué ocurre aquí? Que la crítica al sistema de Gustavo Bueno sólo puede realizarse (e insuficientemente) desde visiones parciales, críticas a términos particulares que pierden el norte del sistema complejo en que están imbricadas. Es decir, para que un castillo sea inexpugnable no solo basta con que las murallas sean fuertes, también se necesita que el ejército que lo intenta conquistar sea lo suficientemente débil.
Los ejércitos que intentan conquistar, mediante críticas parciales, redundantes y falaces, el pensamiento de Gustavo Bueno, se dan siempre de bruces con un sistema complejo y completo.
Por lo demás, todos tenéis derecho a meteros con él como persona. Pero eso ya no es filosofía. Si queréis discutir con el filósofo hacednos el favor de mostrar un mínimo de seriedad y plantarle cara dentro de sus propios argumentos o usando otros, con la misma fuerza, aunque no pertenezcan a su sistema.
Un saludo.
Francisco Riveira
En Estambul, Turquía.
16 de abril de 2014
Crítica a Robert Lanza
Antes que nada me gustaría dejar claro que mi crítica está dirigida desde la epistemología o filosofía de la ciencia. Desde la biología podría hacerse pero mis conocimientos de la misma son insuficientes.
Articularé este post de la siguiente manera:
-Comentario sobre la medicina, médicos y su labor.
-Comentario sobre new age y el mal uso de términos como "cuántico", "conciencia", "mente", "espacio" y "tiempo".
-Comentario del artículo en Público sobre Robert Lanza.
...
Si te ha seducido el título por su primera parte te animo a seguir leyendo porque espero dar cuenta de todo el rechazo que me ha provocado leer este artículo. Si te ha seducido la segunda parte entonces quizá te decepcione porque ni conozco a Robert Lanza desde hace tiempo ni estoy informado de su carrera como médico. Baste, para criticar al médico, criticar a los médicos y a su disciplina en general, a sus despropósitos epistemológicos y ausencia de cierres categoriales entre las ciencias que utilizan como instrumento de apoyo (biología, química y física, principalmente), además de, cómo no, el artículo que os traigo.
Me voy a referir a este artículo así que antes de seguir leyendo no estaría de más que le echases una ojeada. El tiempo que vas a tardar en terminarlo no supera los tres minutos. Además es de lectura fácil, tan fácil como escandalosa.
...
¡Pero qué charlatán! Y cómo me jode que se dé hueco a esto en periódicos supuestamente serios como Público. Me jode porque creo que los diarios digitales son necesarias herramientas de lucha contra las desigualdades y los que las permiten pero también porque, como altavoz, son usados indiscriminadamente tanto para hacer el bien como para introducir en la cabeza de sus lectores ávidos de consuelo tonterías sin sentido.
Quería comenzar con una crítica a los médicos. Sostengo a partir de ahora lo que Gustavo Bueno, creador de la escuela del materialismo filosófico, dice sobre ellos:
Los médicos son biólogos de segunda. Se apoyan en la biología de la misma manera que un piloto de avión se apoya en la aeronáutica: un piloto de avión no necesita ser ingeniero aeronáutico pero, sin la aeronáutica, no podría ejercer su trabajo. Lo mismo ocurre con los médicos: sin la biología no podrían curar, serían charlatanes, y su labor no serviría para nada. La medicina es una profesión innoble: hay que mancharse las manos. Ojo, parece que estoy metiéndome con los médicos y su labor pero no, sólo quiero dejar claros los límites de su labor y de las demás ciencias.
¿En qué lugar de la ciencia se encuentran los médicos? Los médicos son a la biología lo que los arquitectos a la física o matemáticas: se ayudan de ellas pero no por interés teórico sino por necesidades prácticas. Los médicos, al igual que los albañiles o los fontaneros, están en el mundo para hacer una labor práctica que es, entre otras, la de curar a sus pacientes. Por tanto, el médico ejerce una actividad práctica, no intelectual, y tanto más práctico es un médico cuanto más efectividad tiene curando pacientes: esto es lo que se premia. Pero en biología no importa el paciente, importan los organismos en sí. ¿Qué dice Gustavo Bueno ante esto? Hablando de uno de sus paseos (epistemológicos) por la Facultad de Medicina de Oviedo cuenta que se encontró con un grupo de médicos con los que estuvo hablando de lo que les diferenciaba a ellos de los biólogos. En el caso de un tumor, por ejemplo, los biólogos se alegrarían porque tendrían algo nuevo para estudiar mientras que los médicos tratarían de extirparlo y pasar a otra cosa, más que nada porque el tiempo apremia y hace falta despachar pronto al paciente para que entre el siguiente.
Esta es la diferencia fundamental entre un médico y un biólogo: práctica vs teoría. No voy a decir que la teoría no se aplica a la práctica médica pero hay numerosos atajos que el médico toma y que el biólogo, en aras de la objetividad y del conocimiento puramente científico y naturalista, no se puede permitir. El médico va a entender al cuerpo como un todo (y no estoy tan seguro de esto...) mientras que el biólogo va a estudiar parte por parte, sin relacionarlas entre sí. En este ejercicio relacional el médico no necesita, porque le hace perder el tiempo, seguir los dictados de la biología o la química al pie de la letra. Y, a pesar de todo, no le va mal.
...
Las corrientes new age se han puesto de moda porque las personas de moda se han adscrito a ellas... por poneros un ejemplo: Tom Cruise y la cienciología. Mi intuición ante este fenómeno, porque es tan grande e importante que cuesta entenderlo bien, es que es el terreno preparado para los charlatanes de nueva hornada que comienzan a surgir a finales del siglo XX y comienzos del XXI como consecuencia de una desnaturalización de la realidad y una sociedad cada vez más panteísta que ha cambiado al dios cristiano por el dios naturaleza. La secularización de la realidad trae consigo numerosos inconvenientes entre los cuáles está tanto el creer en las pseudociencias como el abandono del aparato crítico. Esto tiene dos caras: por un lado ya no creemos en dios pero, por desgracia, nuestro aparato crítico no va más allá de eso y es incapaz de enfrentarse ante las nuevas tonterías que aparecen en boca de señores muy bien vestidos y cuyo discurso es, en apariencia, convincente.
Mecánica cuántica for dummies: esto es peligrosísimo. Una teoría se comienza a utilizar por estos movimientos por lo atractiva que resulta. Dentro de lo "cuántico" podemos añadir cualquier estupidez que se nos ocurra y, así, blindarla con el sello científico. ¿Para qué hablar de las consecuencias de esto si son evidentes?
Os dejo AQUÍ una película que supone un buen ejemplo de cómo aproximarse a la mecánica cuántica con una falta de rigor espeluznante. La mecánica cuántica en absoluto va por ahí, no plantea que los sujetos podamos crear la realidad en nuestro interior. La postulación del principio de incertidumbre por Heisenberg tiene unas consecuencias ontológicas, físicas e incluso epistemológicas que me llevaría todo el día enumerar así que no lo haré. Baste con decir que me encuentro enfrentado con todo mi ejército al mal uso de estas teorías, que acaban vinculándose al budismo o al esoterismo.
Soy eliminativista en relación a la mente, es decir, creo que no hay estados mentales. Soy materialista, en este sentido, y pienso que los intentos de demostrar la mente son ecos del dualismo platónico o del mentalismo new age que he criticado antes. Aunque considero interesantísima la teoría de los qualia, a día de hoy es más cómodo teóricamente, a mi parecer, postular que la mente no existe.
Esto nos lleva a otra cosa: la conciencia. ¡Qué problemas enormes nos ha traído la conciencia! No voy a decir que no existe físicamente, porque es evidente, sino que es un epifenómeno (esto es lo que hoy, en biología, se admite). Del cerebro surge la conciencia, involuntariamente, como fruto de la filogénesis e, incluso, de la ontogénesis, porque una de las carencias de los llamados niños lobo es la consciencia...
Y bueno, sobre el espacio y tiempo... ¿qué decir? Por supuesto que no son proyecciones de nuestra mente (no existe) o nuestra conciencia (la misma conciencia es proyección o epifenómeno de algo, ¿cómo una proyección podría, a su vez, proyectar las dimensiones?). El espacio y el tiempo están ahí, o están ahí para nosotros. La locura es pensar que si no estamos nosotros no hay espacio ni tiempo (esto se ha postulado por Kant pero está más que superado...), que nosotros creamos ambas realidades y, además, ¡a nuestro placer!
Ojo aquí, porque viene lo interesante.
...
Ahora vamos al artículo de público, párrafo por párrafo, basado en todo esto que he dicho ahora:
(http://www.robertlanzabiocentrism.com/is-death-an-illusion-evidence-suggests-death-isnt-the-end/
http://www.publico.es/514814/existe-la-muerte-una-teoria-cientifica-asegura-que-no )
"New evidence continues to suggest that Einstein was right"
"Our classical way of thinking is based on the belief that the world has an objective observer-independent existence."
Después de un argumento de autoridad y de una mención a una creencia sobre la ontología del mundo, ¿cabe hacer otro análisis que no sea epistemológico? Yo creo que no.
El artículo es demagógico. Los ejemplos que se utilizan no tienen ninguna validez científica ni entran dentro de lo que podríamos llamar un estudio serio sobre una realidad empírica y demostrable.
Antes que nada me gustaría decir que hay varios tipos de muertes, entre ellas está la muerte médica, que es a la que este señor hace mención. El dar por hecho que entendemos lo mismo al hablar de la muerte y que, de verdad, tenemos que seguir haciendo caso a determinadas frases que Einstein decía en el bar con los amigos, es un poco arriesgado. Pero yo entiendo la estrategia de este médico: llamar la atención a un segmento de lectores ávidos de consuelo y pasar a la historia como un científico extravagante que habló sobre cosas no demostradas e intuitivas... Pero así no ha de funcionar un científico. Un científico no puede ir a un artículo, hablar como tal (salvo si es un artículo de opinión, como parece que es el que cito), citar dos estudios parcialmente, contarnos qué dijo Einstein sobre el caso, mezclar conceptos como espacio, tiempo, mecánica cuántica, mente y conciencia y pasar por ahí la batidora para sacar este puré de charlatanería.
Como sé que no os vais a leer su artículo, voy a terminar este post comentando los párrafos más llamativos de Público:
"Ahora, un científico estadounidense afirma que la muerte "es una ilusión" y que las evidencias científicas sugieren que "la muerte no es el final"."
Nos enfrentamos aquí ante tres palabros malentendidos. La muerte como muerte médica, la ilusión como capacidad del ser humano de crearse realidades que no tienen su correlato en la naturaleza y la muerte que "no es el final". El peligro de esta última es claro: la ciencia como consuelo, la ciencia como herramienta auxiliar de la sotereología secularizada del siglo XXI.
"[...]cree haber hallado la respuesta en la Física cuántica, más concretamente en la nueva teoría del biocentrismo, basada en que prácticamente todo lo que asumimos como un hecho, existe porque nosotros creemos que es así."
Sin comentarios... Bueno, sí. Eso del biocentrismo... ¡qué disparate! El biocentrismo en sentido amplio es la biología reduccionista pero aquí ni siquiera llega a ese nivel, aquí se desprende que el biocentrismo es que nosotros, como "entes vitales", somos el centro de nuestro mundo, el centro ontoepistémico, desde el que se dibuja toda la realidad. Si esto no os recuerda al solipsismo cartesiano, no sé a qué os puede sonar...
"De este modo, el científico señala que conceptos como el universo, el espacio o el tiempo existen sólo en nuestra conciencia, como instrumentos construidos para la propia vida. "Todo lo que ves y experimentas en este momento -incluso tu cuerpo- es un remolino de información que ocurre en la mente", escribe."
Ya he hablado antes de esos cuatro términos. En el artículo de Robert Lanza se utilizan todos indiscriminadamente, mezclando sentidos amplios y estrictos, significados espiritualistas y científicos... sin hacer ninguna distinción. Es vergonzoso que un médico así pueda tener cabida en la prensa escrita digital de este país. Os animo a enfrentaros a este tipo de contenido, como así han hecho muchos de los comentaristas ya (algunos han hecho el análisis correcto, situación que me hace volver a recuperar, por momentos, la fe en la humanidad).
"Sostiene, por tanto, que si el espacio y el tiempo no existen, "la muerte no existe en un mundo intemporal y sin espacio". "La muerte no existe en ningún sentido real en estos escenarios", afirma.Como os habéis creído que el espacio y el tiempo no existen, porque lo digo yo así de gratis, entonces os digo, al modo silogístico aristotélico, que la muerte no existe, porque en un mundo intemporal y sin espacio no existe... Esta reducción al absurdo es muy común entre los cristianos de nueva hornada que intentan dotar a su religión de argumentos filosóficos para así verse más fortalecida (de esto hablaré más detenidamente otro día).
¿Significa eso que vivimos eternamente? El profesor explica que la inmortalidad "no significa una existencia perpetua en el tiempo, sino que reside fuera del tiempo completo". Y explica así lo que podría quedar tras la muerte del cuerpo: "La vida es una aventura que trasciende nuestra manera lineal y ordinaria de pensar. Cuando morimos, no lo hacemos en el modo de una matriz aleatoria, sino según la matriz ineludible de la vida. La vida tiene una dimensión no lineal, es como un flor perenne que vuelve a florecer en el multiverso", concluye."
Ya con lo de que la vida es una aventura y lo del tiempo completo (a mí me recuerda a las categorías trascendentales de Kant...) me ha derrotado. Ante esa terminología de matrices aleatorias e ineludibles, multiversos y dimensiones, que mezclan en vomitivo potaje nociones matemáticas, físicas y biológicas, no puedo hacer otra cosa que irme a un rincón y llorar.
Como quería proyectar esta indignación en algún lado os ofrezco este post, ejemplo de que en ocasiones el peor enemigo de la ciencia está dentro de ella. Por suerte, no valen científicos puntuales para crear conocimiento sino que es precisa una comunidad científica que verifique constantemente los descubrimientos. No valen hipótesis sino teorías consensuadas y con posibilidad de falsación para evitar tautologicidad y circularidad.
El diario Público corre el riesgo de convertirse, con este tipo de noticias "científicas", en un diario amarillista, más preocupado por el titular grandilocuente que por la divulgación científica rigurosa.
Un saludo.
Francisco Riveira
En Logroño, 16 de abril de 2014.
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