Robotín de Google

Mostrando entradas con la etiqueta Estambul. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estambul. Mostrar todas las entradas

30 de diciembre de 2014

[VÍDEO] Nieva en Estambul


Esta ciudad no está preparada para una nevada así...




Un saludo.

En Estambul, Turquía.

24 de diciembre de 2014

Reflexión de un ateo en país musulmán


Bueno, no es para tanto, me digo, después de haber cenado bien, caliente y con buena compañía. No es para tanto porque al fin y al cabo los amigos son la familia que uno elige y amigos concebidos tras unos cuantos meses de coro (eso sí, en turco) suelen ser una buena elección.


Mañana tendré mi primer desayuno turco y sí, llevo en Turquía ya casi cuatro meses. Hay cosas que me faltan por probar y lugares a los que tengo que ir. Ayer, como visteis, subí un vídeo de Hagia Sophia, enseñando cómo es por dentro. Es una pena que esté en tal estado pero qué le vamos a hacer, es lo que ocurre con los edificios milenarios. 

Esta ciudad está llena de contrastes. Uno puede vivir ajeno a su magnificencia si se dedica a ir desde su barrio (en el Downtown) a la Universidad. El único momento (y no es poca cosa) en que se puede observar la belleza de la ciudad es al bajar al campus sur de la Universidad del Bósforo. Desde ahí se puede otear, en días soleados, la otra orilla. El puente brillante de noche es una maravilla para la vista, y los barcos últimamente sueltan muchos fuegos artificiales, hoy nos hemos quedado mirando dos de ellos cuando salíamos del club de música. Y con una rutina así, ¿qué sabrán los turcos de esta Universidad de lo que es la vida? Pues bien, yo creo que esto es por lo que hay que luchar en todos lados, tenemos que luchar para que todo el mundo pueda acceder a una buena educación, a varios idiomas y a gente de todo estilo que les aporte conocimiento y apoyo. Los turcos en esta universidad son una especie de élite y ellos mismos se reconocen como afortunados, de dos millones de peticiones de entrada tan solo han pasado por el aro 5000, anualmente. 

El ambiente es bucólico en verano, no me imagino cómo puede ser una noche de mayo en este campus, habiendo terminado los exámenes y disfrutando ya de los últimos coletazos de una beca Erasmus (que, por cierto, aún no ha llegado a ningún español que conozca). Los días aquí son muy cortos, pero bastante más tratables que en Zaragoza, donde el cierzo te arrastra a su voluntad como si fueses una marioneta.


Por supuesto que no se celebra la Navidad. Hoy ha sido un miércoles más y mañana será un jueves como cualquier otro. Las familias simplemente siguen sus vidas y, de hecho, hay gente con exámenes a lo largo de estas fechas (¡yo tengo uno el 3 de enero!). Es en estos pequeños detalles cuando te das cuenta de que estás en otro país, de que a pesar de que, si no quieres, no ves la diferencia (porque por poder puedes quedarte en tu cuarto todo el día y solo salir cuando las circunstancias te lo exijan), 

Turquía es musulmana y como tal funciona. Pero ni de lejos es un choque cultural tan grande como China u otros países un poco más hacia el este. ¿Quizá este país me sirva de preparación para otros? Mi relación con los "moros" ya está totalmente trastocada. Mientras que en mi instituto los raros y no integrados eran los musulmanes, ahora soy yo el ateo que intenta considerar una sociedad musulmana que, por otro lado, se comporta como la española en la mayoría de las ocasiones. Y esta relación se ve alimentada por toda la gente con religiones diferentes. Prácticamente sólo me queda conocer a budistas para asistir a un buen plantel general del estado de la cuestión. Como ateo, ya no juzgo. Suele decir la gente, cuando alguien sale del armario, que ellos le aceptan, que seguirán ahí, que por ellos está bien. Y no se dan cuenta de que a nadie le importa si ellos aceptan o no, si seguirán ahí apoyando o no, que ellos no tienen que aceptar nada y que mejor se callen la boca. Esos mismos comentarios surgen con los musulmanes: yo no acepto o dejo de aceptar nada, aunque tenga motivos para pensar que tu religión, como todas, está equivocada desde su principio en según qué planteamientos éticos, ya no te juzgo, porque ni quiero ni debo. A menudo los ateos pierden la perspectiva, se engolfan tanto en sus pensadores de mierda (tipo Dawkins) que piensan que la religión es un puro capricho, que no hay nada tras de ella. Pero no es así, los ateos (entre los que, por supuesto, me incluyo) solemos actuar de un modo muy caprichoso. Y si el ateísmo se pregunta por qué no es capaz de crear comunidad, quizá tendría que cambiar sus bases. Quizá el ateísmo no propone, sólo describe. Y una teoría que no propone nada es estéril, egoísta y, muchas veces, destructiva. Los humanistas tenían la intención de poner al ser humano (en el Renacimiento ante todo) en el centro de todas las cosas, ¡pero porque tenían motivos, ya había habido suficiente dios por aquel entonces! Los ateos de hoy en día, los grupos de escépticos... no tienen planes ulteriores, ni siquiera fingen tener buenas intenciones como la de querer educar a todos, querer hacerles partícipes de la razón humana. Es un pozo de basura requetemanida.

Aunque no tengo la más pálida idea de cómo va a terminar, esto está yendo por un camino indeseable. Lo cierto es que viajar y hablar con otra gente (porque NUNCA basta viajar, hay que mojarse) es el mejor antídoto anti-prejuicios. Y sí, los ateos también somos prejuiciosos. No creer en dios (quizá precisamente por eso), en alguno de esos dioses, muchas veces tiene consecuencias nefastas... y si el cristianismo, o el catolicismo con el papa al frente está volviendo a proponer (o proponiendo por primera vez) las economías colaborativas, las políticas para los pobres, y la concordia universal... es por algo, ¡porque su conjunto de creencias tiende hacia un mundo así! La Biblia son muchos libros, divididos en dos grandes bloques, y si leemos el primer gran bloque no entendemos nada de Jesucristo. Si leemos el segundo, entonces, encontramos una obra que se ha completado de forma casi milagrosa, dando sentido al argumento de manera magistral. Y así es como un ateo tiene que leer la Biblia, considerándola una obra valiosa para su tiempo y para los futuros, aunque critique denodadamente la idea de dios, uno no puede sencillamente obviar esa obra y su influencia, al igual que Quijote es reconocible y ha dado lugar a ríos de tinta.

Puede que haya quien muera por una idea, pero que esa idea haya sido inventada y no tenga un correlato en la vida real no implica que no tenga un significado... un sentido.

Un saludo.

Francisco Riveira

En Estambul, Turquía.

20 de diciembre de 2014

Celebrando Hanukkah



Candelabro improvisado para celebrar esta fiesta judía con algunos amigos de Estados Unidos.


En Estambul, Turquía.

16 de diciembre de 2014

El primer concierto con el coro



Acabamos de hacer el primer concierto con el coro. Llevábamos preparando las canciones desde inicios de octubre y hasta aquí hemos llegado (aunque queda un largo camino por delante, toda la primera mitad de 2015). En el concierto de hoy también han participado los coros de jazz y clásica, que forman parte del club de música de la Universidad del Bósforo.

La última semana ha estado llena de ensayos y casi no me he dedicado a otra cosa más que a preparar las canciones. En mi caso particular he tenido que hacer mayor esfuerzo tanto en la última canción (We will rock you) como la penúltima (Under Pressure) porque me han dado las partes para solista, y es que el conductor del coro sabe que me gusta mucho Queen.

Así que hoy tuvimos el concierto, estuvimos desde las seis hasta casi las nueve y media dando vueltas, preparando nuestras voces, la coreogafía y hablando en general de cómo teníamos que estar una vez en el escenario. Como siempre, todo era en turco, con breves traducciones al inglés al final de cada explicación larga. Me da la sensación de estar perdiéndome la mayor parte de la experiencia de participar en un coro precisamente por esto, porque no entiendo ni los chistes, ni las expresiones, ironías, etc, que, imagino, tienen cuando hablan. A las nueve y media comenzamos y todo duró como veinte minutos que se me pasaron volando.

El asunto con el turco sigue sin despegar. Cada día aprendo nuevas palabras pero me queda muchísimo tiempo hasta ser capaz de seguir a medias una frase, y digo a medias, porque atrapar el significado completo es una tarea que, estoy seguro, no podré completar antes de que me toque volver a España.

En la última canción que hicimos en el concierto, Under Pressure, tenía los solos donde más claramente se me oía a mí. En ambas partes tenía que hacerme oír por encima de los demás porque de eso se trata, y en una frase debía alcanzar una nota aguda sin desentonar, creo que no lo hice mal. Sobre esto, me gustaría colgar aquí el vídeo tan pronto como lo suban a YouTube.

Lo podíamos haber hecho mejor, por supuesto, pero superó con creces mis expectativas. Era la primera vez que cantaba delante de cientos de personas y en ningún momento ello me dio nervios. Además, los potentes focos que estaban sobre mí difuminaban cualquier cara concreta. Eso sí, al final despredían tanto calor que la mayoría de los que estábamos en las primeras filas comenzamos a sudar al cabo de varias canciones.

En general muy contento y, como digo, tan pronto como esté subido el archivo lo publicaré aquí. Hacía ya tiempo que no escribía un post y después de una semana publicando vídeos del tour y un ensayo (ya escrito) sobre Zubiri, tenía ganas.

Mañana más.

Un saludo.

En Estambul, Turquía.

16 de noviembre de 2014

Maratón de Estambul - 2014



Hoy he participado en la Maratón de Estambul, en su versión light de 10 kilómetros. A pesar de eso ha sido todo un reto para mí puesto que no estoy acostumbrado a correr.
Os dejo abajo fotos del recorrido y de los lugares por los que pasé. Además, tenéis un vídeo (editado más o menos bien) donde aparecen algunas partes del recorrido.


Espero que os guste.




Recorrido grabado por Endomondo.



Vistas al Bósforo


Más vistas al Bósforo


Por Dolmabahçe.

 

Esperando a la salida (los del selfie van en el pack).

Francisco Riveira
En Estambul, Turquía.

15 de noviembre de 2014

Los cines en Estambul



Ayer fuimos al cine a ver uno de los estrenos de este mes: Interstellar.
En Estambul hay muchos cines porque hay un montón de centros comerciales. La mayoría tienen salas de cine en sus plantas superiores. ¿De precio? Unos cinco euros por persona (15 liras al cambio, más o menos) si eres estudiante y si compras por PayPal online. La aplicación que usé fue billetix.com y, aunque estaba toda en turco, conseguí comprar las entradas.

El cine no es, ni de lejos, tan grande como los que podemos encontrar en salas del tipo Aragonia, Zaragoza. Y creo que hasta lo prefiero así. Al no ser una sala tan grande, sentases donde te sentases, podías tener una buena visibilidad de la pantalla sin perder detalle.
Los cines, como podéis ver en las fotos, tenían una decoración muy acogedora. En la sala de espera había tanto un bar como un servicio de palomitas y bebida, además de unos sillones muy cómodos y mullidos de los que hicimos buen uso minutos antes de que comenzase la película. Os dejo algunas fotos.


Estos sillones se reservaban por parejas, recibiendo el curioso nombre de "Love seats".
El sonido estaba a la altura, y la calidad de la imagen es el que se puede esperar en este tipo de proyecciones (4K).

La película estaba en versión original subtitulada al inglés. Era la sesión de las nueve de la noche la única en que no se doblaba al turco así que había gente de todas partes del mundo viéndola.
Fue una buena experiencia y la película una de las más completas (por definirla de alguna manera) que he visto en el último año.

Un saludo.

Francisco Riveira

En Estambul, Turquía.

9 de noviembre de 2014

Canciones del coro para Navidad

Estas son las canciones que nos hemos tenido que aprender para navidad. Me gustaría grabar algún día cómo las interpretamos en los ensayos y subirlas a Soundcloud. De lo que no cabe duda es de que compartiré el vídeo del día del concierto, que se hará a finales de este año.

De momento son cuatro, faltan otras cuatro y no sé cuáles son. Espero que estas os gusten:


Un saludo.

Francisco Riveira

En Estambul, Turquía.

27 de octubre de 2014

Cruzando la carretera en Estambul



Este es el objetivo burocrático principal que tenemos todos los estudiantes Erasmus en Turquía: lograr el permiso de residencia. No es que sea difícil por cuestiones políticas sino por la cantidad de gestiones que hay que completar antes de que te den el dichoso documento.
La novedad (dentro de otra novedad) es que el famoso health insurance ya no es necesario. Es decir, una ley que salió hace dos o tres meses ya no es válida y, por tanto, nuestro "brand new" insurance sacado en Mapfre Sigorta ya no nos sirve para nada. Bueno, al menos tenemos atención sanitaria por si acaso caemos enfermos o resultamos heridos a lo largo de nuestra aventura turca.

Esta mañana fuimos a un lugar de Besiktas donde pagamos las 50 liras turcas que cuesta el permiso de residencia (la gestión hay que hacerla antes porque si no en comisaría te mandan a que lo pagues). Llegamos a las doce y pico y claro, estaban comiendo y hasta la una no llegaba nadie. En España esto ocurre siempre de 3 a 5 más o menos y en Turquía es, por suerte, una sola hora. Pero cierran en todos lados, incluso en aquellos donde más urgencia parece haber (puede que haya gente que necesite pagar eso rápidamente).


Hoy era nuestro appointment para el permiso de residencia. El caso es que lo sacamos a las 20:30 para que no coincidiese con ninguna clase, el problema es que la comisaría está de traslado y cierran a las 17:00, por tanto, si tienes una cita más tarde que esa hora, tienes que volver al día siguiente. Y esto, por supuesto, lo sabemos porque los demás Erasmus lo han averiguado por experiencia. Ser Erasmus en Turquía es igual que comprarte un iPhone justo el primer día de venta: puede que te salga rana, que se te doble, y como has sido el primero pues serás el primero en joderte. Y eso le ha pasado a los demás Erasmus o special students que tan amablemente nos informan de los sinsentidos burocráticos de este loco país que es Turquía. Y si son así en la carretera, si van sin casco, con luces no homologadas, o si meten a toda una familia (hasta cinco personas he visto) en una moto, ¿qué me hacía pensar que en las comisarías su estilo de hacer las cosas fuese a ser diferente? 

Entonces, con el pago hecho, mañana iremos a primera hora de la mañana (justo cuando abren) a la comisaría. Nos han recomendado que nos peleemos si es necesario para conseguir un número y ser atendidos lo antes posible. Nos han dicho, también, que no esperemos acabar con las gestiones el primer día, sino que hay que esperar otras dos o tres semanas y volver a ir para recoger finalmente el permiso. También nos han dicho que, en caso de que nos den una fecha concreta a la que volver, que lo hagamos 4 o 5 días después de ella, porque nunca tienen los documentos para el día en que prometen.






Así son las cosas. Por lo demás este país es una maravilla. Lo que más me sorprende es su absoluta falta de respeto por las normas más elementales de, por ejemplo, tráfico. También me sorprende no haber visto aún ni un solo atropello o accidente grave. Quizá es porque estos conductores ya tienen a los peatones en su cabeza, en su subconsciente, no como los españoles. Aquí, para cruzar la carretera, tienes que meter primero el cuerpo para que te vean y luego echar a andar entre los coches, calculando su velocidad y el momento exacto en que van a pasar a pocos centímetros de ti. Lo más grave que ha ocurrido (y que hayamos presenciado) por este peculiar modo de transitar las calles de Estambul es que el retrovisor lateral de un autobús le arreó una hostia en la cabeza a un peatón. 

El pueblo turco tiene esta cualidad de indomable, de trabajador y amante de la vida sencilla. Eso es lo que más me ha llamado la atención en estos casi dos meses viviendo en Turquía. Creo que en España seríamos iguales si las leyes fuesen menos estrechas.

Un saludo.

Francisco Riveira

En Estambul, Turquía.

10 de octubre de 2014

[VIDEO] Tranvía por la calle Istiklal




Espero que disfrutéis de este pequeño paseo en tranvía por la calle Istiklal, principal arteria de la ciudad de Estambul.

¡Un saludo!

En Estambul, Turquía.

18 de julio de 2014

Preludio de mi Erasmus en Estambul, Turquía.


Me voy más lejos aún. Tampoco es que fuese difícil, Zaragoza está a unos 200 kilómetros de Logroño y apenas hay diferencia entre la forma de ser de los riojanos y de los aragoneses. Diría que son de las dos comunidades más semejantes.

En estos tres años viviendo en Aragón la mayor parte del tiempo he podido descubrir los tres tipos de aragoneses que existen y que tienen relación directa con la provincia de la que vienen. Teruel, Huesca y Zaragoza. Los oscenses provienen de una provincia más conocida por los Pirineos que por los Monegros (el "desierto") y entre ellos he descubierto a gente simpatiquísima, tanto de un sitio como de otro. Algunos modismos especiales como el famoso "quio" o terminar las palabras de determinada manera los hace reconocibles por los demás aragoneses. No he visitado apenas la provincia de Huesca, salvo Aínsa hace algunos años y Sariñena el año pasado, donde vive mi mejor amigo. Aínsa es un pueblo con mucho encanto, al pie de los Pirineos, merece la pena darse un paseo por ahí y coger el coche y visitar los ibones (piscinas naturales en la montaña) y demás pueblos. Como en todo Aragón, se come fenómeno. La gente es muy simpática aunque en Aínsa tengo una anécdota un poco curiosa ya que dejé el coche aparcado en una zona del pueblo en la que molestaba el paso de otros coches (sin darme cuenta) y algún simpático vecino me dejó una nota en el salpicadero diciéndome que tuviese más consideración con los demás...

No suelo contar qué me ocurre en los viajes desde hace muchos años pero me gustaría ir convirtiendo poquito a poco este blog en algo diferente, un blog menos teórico y político y más práctico y nómada.

De la provincia de Teruel he visitado Andorra y algunos pueblos cercanos. Como he ido en temporada de fiestas tampoco puedo decir mucho más. Lo cierto es que no disfruto del todo las fiestas de los pueblos, quizá porque yo he nacido en Oviedo y nunca he tenido un pueblo (con abuelos en él,o familiares) al que ir cada año y en el que coincidir con viejos amigos. Así que no entiendo esa pasión que muchos de mis amigos sienten cuando llegan y comienzan a preparar las fiestas de sus pueblos. Lo mismo me ocurría cuando tenía amigos principalmente riojanos. Las fiestas en la Rioja y en Aragón se viven de una forma bastante similar salvo por la diferencia de que en Aragón hay más peñas y en Logroño la gente, por lo general, va en grupos de amigos más pequeños.

Los grupos de amigos en el norte de España (y creo que en el resto) suelen ser bastante herméticos. Cuando llega la hora de ir a la Universidad los grupos se disuelven o van perdiendo miembros y los nuevos grupos que surgen suelen iniciarse a partir de aficiones en común, como es obvio: la carrera, algún deporte... Pero a los españoles les cuesta abrir sus filas a nuevas incorporaciones. Con la mala suerte que he tenido en relación con los grupos puedo hablar con conocimiento de causa. Por hache o por be, cambio de instituto, cambio de ciudad, cambio de intereses... no he tenido un grupo duradero y con mis compañeros de educación primaria apenas tengo relación, quizá con uno o dos podría mantener una conversación de más de media hora sobre algo que no fuesen experiencias infantiles.

Al ir a Zaragoza comencé a hacer amigos y a quitarme de encima mi timidez. Tanto es así que antes de llegar a Zaragoza ya tenía planeado quedar con varias personas. Al entrar el primer año en una residencia se me dio la oportunidad de conocer a gente que de otra manera no podría haber conocido. Los pisos de estudiantes son más baratos, pero como desventaja tienen la imposibilidad de hacer numerosos amigos en el mid-time, es decir, entre el tiempo que pasa desde que uno llega de un largo día (o corto) en la Universidad y el momento en que sale de fiesta (con los compañeros de Universidad). Tampoco tuve demasiada suerte porque o se salía los jueves o no se salía nunca: todos los fines de semana los de mi carrera se iban (al igual que yo) a sus ciudades/pueblos de origen. Yo me iba cada dos semanas hacia Logroño puesto que en la residencia no podía lavarme la ropa y, además, no estaba de más visitar a la familia.

El primer año fue bastante divertido y pude ahondar más en mi interés en la filosofía. Cuando ese interés sale fuera de, como diría Homero, el arco de mi mandíbula, se vuelve público y se ve sometido a la influencia externa. La filosofía, como cualquier otro interés en alguna parte de las ciencias sociales críticas, es vista de manera diferente si uno solo se tiene a sí mismo como juez válido. Cuando llegan los profesores, los alumnos que saben más que tú sobre noséqué autor y cuando, sobre todo, te das cuenta de que ya no eres el mejor del curso como sí que lo fuiste en bachillerato... la cosa cambia. Mi relación con el conocimiento etiquetado como filosófico se vio bastante mermada. Ya lo veía como una puta utilizada cuando en bachillerato había sido mi amor romántico, personal e intransferible. Nadie como yo amaba la filosofía en bachillerato (salvo el propio profesor que me la impartía) y al llegar a la Universidad me vi obligado a compartir mi amor con los demás.

Como amante celoso no supe tragar bien esta nueva necesidad de compartir el interés con los demás. Había numerosos riesgos: parecer pedante o, por el contrario, poco informado y falto de lecturas. Recuerdo que en primero todo el mundo se había leído La sociedad del espectáculo de Guy Debord y yo, ya en cuarto de carrera, no he echado ni una ojeada. Sin embargo yo había leído todo Platón, me encantaba Sartre y aun no habiendo descubierto a los autores más importantes de la filosofía de la ciencia mis críticas de autores cientificistas, o periodistas autodenominados escépticos (de garrafón, como yo los llamaba) no se había hecho esperar. Eso sí, en primero comencé a dejar de usar mi podcast y, aunque me gustaría volver a retomarlo este mismo verano, me da bastante vergüenza compartir de nuevo mi voz con el mundo, a sabiendas de que me escucha ahí más gente de la que me lee en este blog... por no hablar de YouTube, lugar en el que, de compartir algún vídeo comentando determinados temas, recibiría quizá 5 veces más visitas que aquí o en el podcast... JUNTOS!

Así pasé a segundo y tuve el curso más agobiante de todos, las asignaturas se habían hecho más duras y yo me había acostumbrado a un primero de filosofía en el que no me exigí a mí mismo ni la mitad de la mitad de lo que me exigí en bachillerato. Quizá no me lo exigí a mí mismo sino los profesores. En la Universidad no sientes presión hasta que no llegan los exámenes y ese camino de tres meses anterior puede ser tal y como tú quieras, nadie te presiona, nadie te exige nada... todo te lo puedes tomar a tu bola. Claro que hablo de mi carrera, mi caso particular. Soy consciente de que el nivel de exigencia en mi carrera no ha sido tan alto como en otras (incluso otras carreras de letras, o consideradas como tal)... Pero me sentía cómodo, leía cuando quería, me divertía cuanto me daba la gana y mi vida social había dado un salto exponencial desde el momento en que me uní a un grupo de música de heavy metal como cantante. Esos fueron de los mejores meses de estancia en Zaragoza porque ya no solo tenía a mi curso de filosofía sino que lo compatibilizaba con una de mis grandes aficiones (de las baratas, de las caras aún no puedo decir nada...): la música. Llegamos a dar unos tres conciertos como Ocre Melisma, yo estaba haciendo las voces que un tío creó y que una tía grabó. Estaba formateando mi voz, un rasgado penoso y asqueroso a lo Axl Rose en sus peores conciertos del '92, convirtiéndola en una voz de cabeza bastante potente y que fue mejorando con el tiempo hasta hacerse menos estridente, más sostenida y con mucho más registro. No he dado los suficientes conciertos como para decir que soy un especialista en ellos, de cada uno de ellos he salido agotado vocal y físicamente hablando, pero también he salido con el ego por las nubes y ganas de más, de mucho más... aunque no pagasen. Porque señoras y señores, a nadie le pagan por sentirse en las nubes, ni en Zaragoza ni en Cádiz... los grupos pequeños no merecen la pena a los bares que los "contratan" (por decir un pequeño chiste en este post, ya que ni siquiera te pagan). Hay que ir a festivales, o a iniciativas del gobierno de la región, para ver algo de dinero. Nada de todo esto puede pagar lo que te has gastado en el local de ensayo durante meses, en micrófonos, cables, altavoces, amplificadores (en mi caso)... y clases de canto.

Tercero ha sido un año especial, es un año que termino realmente dentro de unas seis semanas y cierro la etapa de mi vida que ha transcurrido en Zaragoza. Comencé haciendo psicología además de filosofía, psicología por la UNED: Llegó enero y descubrí que en Erasmus había un destino que me gustaba y al que, además, podría venir una de las personas con las que mejor me llevo desde primero de toda mi clase. Todo eso se sumó a que nada me ataba realmente a Zaragoza porque el grupo no tiraba para adelante y yo no tenía excesivos lazos emocionales hacia ninguna persona de la ciudad que me impidiesen pensar de una manera semejante a lo racional y creer que mis huesos estarían mejor en otro país bailando al son del bombo local.
Eso me obligó a preparar el B2. Si queréis saber cómo me preparé el B2 podéis pinchar aquí (cuando hablo de B2 me refiero al First Certificate). Mi nivel de inglés este año ha aumentado lo justo para poder pasar por el aro. Llevamos haciendo papeleo mis dos compañeros y yo desde prácticamente enero y mi cabeza ha estado pensando en esta próxima etapa prácticamente cada día desde hace 7 meses.  He pasado el curso con todo aprobado y, además, con el B2, que nunca me esperé aprobar con tan poquita preparación. La verdad sea dicha: me ha parecido una tontería. El resto ha ido bien, parece que he recuperado el blog y aunque no he recuperado mi antiguo ritmo de lecturas estoy contento porque vuelvo a retomar viejos y buenos hábitos, como son, especialmente, el de la escritura.

...

Me voy a Estambul.  Viajamos en la madrugada del 4 de septiembre para asistir a las jornadas de introducción a los estudiantes Erasmus. 
Sí, lo sé, Estambul no es el destino que cualquiera se imagina cuando le hablan de Erasmus. Es, más que Europa, Asia. Es un país poco cristiano, a diferencia de la mayoría de destinos Erasmus típicos como Alemania o Italia. Hay fiestas pero no se reconoce por eso. Hay desfases, como en cualquier network Erasmus, pero hay mil cosas mejores que hacer en la ciudad. La vida en la ciudad es mucho más apasionante, por lo que me he informado, que en muchas de las capitales europeas. Hemos tenido algunos problemas de cara al papeleo ya que hemos necesitado visado. No es un país propiamente europeo. No está en el euro y tampoco sirve la tarjeta sanitaria europea así que necesitamos cambiar el dinero a la lira turca y, además, hacernos un seguro médico para el año que estemos ahí. 

Sí, vamos un año, yo y mis dos compañeros. Uno de ellos, como ya he dicho, es compañero de clase, el otro va un curso por debajo de nosotros. Solo uno de nosotros ha viajado antes a Estambul pero para mí va a ser una experiencia totalmente diferente. Nunca he viajado a Oriente Medio, ni a África, ni a ningún país musulmán (aunque se considere laico) y estoy seguro de que el choque va a ser algo fuerte durante las primeras semanas. No tengo ni idea de turco, ni siquiera me sé, a día de hoy, los números, pero entra dentro de mis intenciones el aprenderlo para al menos sobrevivir en el país aunque lo ideal sería llegar a hablarlo tan bien como para conversar con los propios turcos. Conozco a rumanos que, al cuarto mes de entrar en España, ya hablaban castellano de puta madre, incluso con modismos o frases hechas. Los rumanos tienen mucha mayor inteligencia que los españoles para aprender idiomas, al menos eso dice el tópico. Los españoles lo tenemos peor. Además, el turco es una lengua sin raíces (apenas) latinas. Sé hablar italiano porque, a través de las raíces latinas, es bastante sencillo formar palabras o descubrir palabras que uno no sabía, solo por la transcripción fonética. El alemán está conectado al inglés, y el francés al italiano. También el rumano está conectado al  castellano a través del latín pero... ¿el turco? Es como ponerse con el árabe, solo que con alfabeto latino. El lenguaje turco va a ser una prueba considerable para mí y espero poder pasar ese obstáculo con éxito. Así y todo, tengo miedo de acomodarme al inglés del entorno universitario. Tengo miedo de conformarme con un grupo de amigos Erasmus en el que solo se hable inglés (y, además, inglés de aquella manera), trabajos en inglés, etc... por primera vez me da miedo terminar sabiendo demasiado un idioma, ya que eso habrá significado que no le habré dedicado mucho tiempo al turco. Me gustaría, por último, poder salir en 2015 sabiendo mantener una conversación en 4 idiomas (lo que yo considero el momento en que uno puede decir que es bilingüe, o trilingüe): italiano, inglés, castellano y turco. ¿Me abrirá las puertas al árabe? Me encantaría aprender árabe, tanto por cuestiones prácticas como por cuestiones culturales. Hubo un tiempo en que solo quería saber idiomas para parecerme a Goethe... (tócate las narices) o a aquel poeta del romanticismo alemán que se volvió loco y terminó sus días viviendo en una mazmorra hablando una extraña mezcla de francés, alemán, italiano e inglés. Ahora necesitaré aprender esos idiomas para comprar el pan.

¿Y después?
Después el Trabajo de fin de grado. Lo haré a distancia, por supuesto, y lo presentaré, imagino, en septiembre del 2015. Allí ya tendré que pensar en un máster y, aunque sé que lo pasaré bien en Turquía, los estudios en ese país son muy caros si uno no es Erasmus, llegando a pagar anualmente hasta 30.000€ (special exchange students). Ese siguiente paso tendrá que darse con mucha meditación y, aunque sé por dónde quiero moverme a partir de ahora, también tengo que ser consciente del suelo resbaladizo y lleno de arenas movedizas en el que el mundo (y los estudiantes de ciencias sociales) se encuentran. Me gustaría no volver a España, no porque la odie, sino porque aunque fuese por el nuevo idioma que aprendería fuera ya merecería la pena el cambio. Creo que quedarse en la misma comunidad es más un mecanismo de defensa que un plan racional de vida. Lo jodido es que todos nuestros planes de vida racionales pasen por encontrar un lugar en el que sentirnos seguros: sabernos las líneas de autobuses, conocer la mitad de las caras de camino al trabajo, criticar a los mismos políticos... 

Me parece una vida aburrida, un coñazo (y perdóneseme el palabro machista) y una pérdida de tiempo. Si ahora, con 23 años, no tengo nada que me ate a ningún sitio (salvo el dinero, o la falta del mismo), no tengo que pensar en ningún lugar como en mi casa definitiva. No tengo el pensamiento definitorio, o teleológico, que caracteriza a muchos de mis amigos... me gustaría no parar y eso ya es algo que crea diferencia. En España, en la Rioja, las posibilidades de trabajar de lo que yo quiero son mínimas... pero si, por ejemplo, me ofrecen dar clases en Maracaibo, allá que me voy. Si yo hubiese podido elegir haber nacido en otro sitio habría escogido América Latina, eso siempre lo he dicho.

De momento hasta aquí hemos llegado, y he llegado hasta un momento en que me gusta cómo estoy. Tengo más cuidado al conducir porque no quiero morir justo en este momento. Es una frase infantil y estúpida pero así es como pienso ahora en relación a mi "connatus". También quiero dejar ya algo escrito y publicado. He pensado en maquetar este blog puesto que, contando este y unos diez posts más, ya daría una cantidad suficiente de páginas como para crear un libro de doscientas.

He contratado Adwords para publicitar el post del First Certificate, con eso consigo visitas y, aunque no se vaya a quedar ni el diez por ciento (porque este no es un blog de idiomas) espero simplemente ver cómo funciona y, más adelante, hacer otro tipo de contenido. Tampoco quiero especializarme porque odio el "serse" de Unamuno, prefiero "serlo todo" y, aun sabiendo los riesgos de apretar mucho y no abarcar nada (un estilo JPelirrojo: cantante, actor, compositor, deportista... que le gusta todo pero no es bueno en nada) prefiero seguir esta senda. No quiero convertirme en un pedante, solo quiero explotar bien mis cuatro aficiones más o menos bien definidas. Ya desde aquí solo queda prosperar en ellas y ver si hay suerte y puedo dedicarme profesionalmente a alguna.

...

Este es el primero de una serie de posts en los que hablaré de mi experiencia como Erasmus en Turquía. He leído otros blogs (si alguien los quiere, que lo pida por los comentarios) de chicos y chicas viviendo en Estambul y me han servido de mucho, así que yo quiero participar. Además de eso, se recomienda desde el propio Erasmus que los que lo estemos disfrutando demos fe de nuestras aventuras, problemas y vivencias en general. Es por esto por lo que lo etiqueto como "Erasmus". 

Pronto hablaré de los temas que me caracterizan y espero, de verdad os lo digo, volver con el podcast. Tengo muchas ganas de hacer cosas interesantes con estas herramientas gratuitas y apasionantes.

Un saludo a todo el mundo que me haya querido leer.

Francisco Riveira

En Logroño, 18 de julio de 2014.