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7 de octubre de 2014

Por qué hay que politizar la universidad


Versión en inglés


La pregunta correcta no es por qué está politizada la universidad.
El estudiante se queja, por desconocimiento y mala baba, de esos piquetes que le impiden asistir a clase. Esos son mis derechos, dice, y unos indeseables no tienen por qué quitármelos. La universidad no tendría que estar politizada, dice. Quizá esto forme parte de alguna pseudoidea poco meditada, o simplemente de una pasión animal por la cual si alguien me impide hacer lo que acostumbro todos los días tengo que ponerme furioso e intentar morderle.

No quería comenzar este post con la típica frase de Aristóteles, pues no estoy de acuerdo con ella. Si bien es cierto que somos animales, no estoy tan seguro de que seamos fundamentalmente políticos. La política es algo que sucede dentro del reino de la cultura (lo pongo en contraposición al "reino de la naturaleza", aunque ya sé que esta técnica es un poco sospechosa) y por ello me cuidaría mucho de decir que los seres humanos, para ser tales, tienen que ser seres políticos. La política es el arte de gobernar, dicen unos. La política, dicen otros, no es un arte, sino una técnica necesitada de expertos que, puestos cada uno de ellos en un área concreta, sean capaces de decirnos qué hacer. Otros (los más nuevos) dicen que la política tiene que jugarse en círculos ciudadanos para que así sus decisiones pasen a formar parte del parlamento de turno, que de una manera u otra (y principalmente por su escaso poder) quitará de encima las ilusiones de esa democracia directa y requete-tecnológica.

Así que no conforme con la definición antropológica de Aristóteles, me acojo a otra definición mucho más divertida y llena de posibilidades: somos el homo ludens (Huizinga).

Pero no quiero hablar de eso, aunque sé que daría para varios posts. Quiero hablar de por qué nace en las cabezas de los nuevos estudiantes universitarios que esta institución tiene que estar alejada de toda política.


Lo primero es decir que, si bien el hombre no es político por naturaleza (porque no tiene una naturaleza), la universidad es inseparable de esta política. Esto es un hecho y por mucho que se intente cambiar siempre se va a chocar la teoría con la realidad. 

Además, el concepto de política que asociamos a que "la universidad está politizada" es un concepto estrecho e insuficiente. Si, por ejemplo, vivimos en Cataluña y en nuestra Universidad hay profesores que siempre están hablando de la soberanía del pueblo catalán y de su derecho a la libre determinación, estamos ante un sentimiento político (no cabe duda) que está alejado de unos partidos concretos, pero que sigue rotando sobre una misma idea (la independencia).


La independencia es un tema político de una importancia capital en Cataluña, pero sigue sin ser en sentido amplio un argumento para decir que determinada Universidad está politizada. 
Me explico. La politización no ha de pasar solo por exponer una cuestión candente ante el alumnado y crear veinte mil asambleas o piquetes para su consecución. Politizar una universidad no es crear una misma versión de los hechos y actuar en consecuencia. Politizar no es, por tanto, dedicarse a un solo asunto particular abandonando el resto a mejor suerte. Esta sería una universidad partidista.

Politizar es una actitud mucho más abarcante e integradora de realidades. Una universidad catalana puede estar politizada aun no haciendo piquetes a favor de la independencia. Puede tener una asociación feminista, LGTB, o ecologista, que actúe de manera transversal en todos los departamentos de una misma facultad. Puede, también, que determinados alumnos muestren sus intereses políticos en intervenciones durante las clases o durante los seminarios. Lo que tienen las ciencias sociales es que están teñidas de ideología y esta es inseparable de muchos de los postulados más comunes, por ejemplo, de las Ciencias Políticas (como el europeísmo, la adoración de los Derechos Humanos, etc).

Así que cuando hables de una universidad politizada piensa en una que contenga todos estos ingredientes. 
Y si, por alguna razón, sigues pensando que la universidad ha de estar despolitizada, es decir, fuera de la esfera pública (o sea, fuera de la realidad social) entonces quizá no hayas escogido bien tus pasos como persona y pueda ser más conveniente que acudas a una escuela de Formación Profesional donde su preocupación total por la técnica expulse de las aulas, como tú quieres, todo intento de politización.


La Universidad tiene, entre otras, la labor de integrarnos en un mundo complejo, libre y abierto. Una universidad que no se integra en este mundo es un mero mazacote de hierros, madera, papeles y hormigón donde la gente acude para reproducir la misma miseria intelectual y conservadurismo de siempre. 
Cuando hablemos de integrar la Universidad en el mundo no pensemos en hacerla más cercanas a las empresas puesto que, definitivamente, las empresas no son el mundo real. 


Pensemos, sin embargo, en una integración política y social.

Un saludo.

Francisco Riveira

En Estambul, Turquía.

30 de septiembre de 2014

Estrategias para evitar una Tercera Guerra Mundial




No quería dejar la oportunidad de escribir algo más sobre Primo Levi. Quiero hacerlo mientras siga fresco en mi cabeza. 

He leído su libro más famoso: "Se questo è un uomo". 

Como estudiante Erasmus estoy acostumbrado desde hace un mes a ver a muchas personas de todos los rincones de Europa, hablar con ellos e intentar compartir nuestras experiencias. Por lo general el carácter europeo es semejante, sobre todo si hablamos de latitudes concretas. Los italianos son parecidos a los españoles y los holandeses a los alemanes. No tanto los alemanes y los españoles pero, obviamente, más los españoles entre los alemanes que entre los propios turcos. Me ha sorprendido la enorme facilidad que tienen los turcos para iniciar conversación y ser tus amigos sin apenas presentaciones. Quizá es porque esta universidad favorece este tipo de relaciones (de entrada rápida). Lo que me cuesta pensar es en cómo mantienen las relaciones los propios turcos a lo largo del tiempo. 

La calle es principalmente masculina. Las mujeres no sólo son diferentes por sus vestidos sino también por su forma de ser. El momento en que mejor puedo hacer un análisis pseudopsicológico de ellas es en el autobús. Muchas leen, otras ven sus teléfonos móviles y otras miran a lo lejos. Es igual que en España solo que aquí leen más. Parece mentira, en este país hay muchos más lectores que en España. Pero no todas las mujeres llevan velo, y de hecho son muy pocas las que se ponen el burka. En según qué ambientes apenas hay diferencia entre una mujer turca y una madrileña.

Se quieren hacer europeos, y además lo muestran con hechos. La moneda es diferente y su religión también pero muchas de las costumbres que están adquiriendo son definitivamente europeas. Y yo no sé si querer parecerse a nosotros es algo bueno (al menos no están en la comunidad económica europea, aún no han entrado en la boca del lobo).

Leí que Erasmus era un medio creado para evitar algo tan nefasto como una guerra mundial. Leer este libro viendo y hablando habitualmente con alemanes es bastante curioso. No puedes evitar pensar que algunos de sus familiares perpetraron ese atentado contra la humanidad hace tan solo 70 años. La culpa en el pueblo alemán está enraizada e instalada en su pensamiento. Hay que reconocer que cuando les toca denunciar el fascismo y rescatar esas memorias de sus antepasados lo hacen sin dudar, sin ambigüedades y sin medias tintas como en España. No pueden concebir ningún tipo de alabanza a su dictador y la tercera Alemania es en todo caso una mancha en su historia. Aquí en España se considera un comentario simpático decir que "con Franco vivíamos mejor".

Pero tampoco quiero caer con este post en ese viejo error de atribuir un mismo "espíritu" a un pueblo entero. Yo digo que esto es idealismo, que es un error sociológico y además una equivocación filosófica. 

Ahora me imagino a todos nosotros, los europeos Erasmus de la Universidad del Bósforo, encerrados en un Lager, en un Lager (campo de trabajo) tal y como nos lo describía Primo Levi. Este Lager tiene una diferencia fundamental con respecto al Lager de los años 40 en Polonia: ya no es una Torre de Babel. El idioma que se impone por encima de los otros es el inglés, mientras que en aquella época todavía los italianos, los alemanes, los franceses... seguían usando esos lenguajes allende las fronteras de sus países. ¿Qué efectos tendría esto? Por supuesto, una mejora clara en la capacidad comunicativa. Muchas de las tareas y de los sentimientos generales se facilitarían enormemente al encontrar que la mayoría sería capaz de entender lo que se comunicara. En los años 40 el inglés estaba comenzando a ser parte de una potencia imperialista (EEUU) pero el francés y el alemán tenían una importancia en Europa incluso mayor que la del inglés hablado en el Reino Unido.

Lo que quiere conseguir Erasmus es mayor movilidad entre los europeos, facilitando y promoviendo las relaciones internacionales, pero deja una serie de ventajas no económicas a su paso que comienzan a ser bien visibles. 
La primera es que ya no hay fronteras que impidan física o económicamente la movilidad. Los viajes al centro de Europa son de lo más común. No hace falta tener mucho dinero para hacer un viaje de tres días a Londres o a París. Desde Zaragoza, comprado con tiempo, puede salir el viaje entero en avión (y las noches de hotel y gastos extra) por 200€ o menos.

Sin embargo, no veo que haya una identidad europea establecida. Los alemanes siguen teniendo mayor complicidad con sus compatriotas, los españoles lo mismo... Erasmus ha conseguido que esta movilidad nos acostumbre a tratar con los demás europeos pero en ningún momento ha fomentado una entidad europea propiamente dicha. Yo considero que la idea de Europa en lo teórico es hasta aconsejable y beneficiosa para el mundo entero, pero también conozco sus limitaciones y sus problemas en la práctica, problemas que ya llevamos viendo florecer desde hace unos cuantos años (decisiones tomadas por instituciones internacionales del tipo FMI, etc).

Me da la sensación de que en este post estoy mezclando cosas que no tienen mucho que ver pero es porque mi pensamiento ante este tema aún no está bien elaborado.

Sí que me parece bueno, en términos generales, que haya una identidad de "ciudadanía del mundo", incluso cuando el significado de ciudadanía me hace ponerme a la defensiva. 
El ideal de hombre cosmopolita de la antigua Grecia se intenta recuperar hoy en día porque no hay otra manera de explicar según qué eventos sociales y políticos en el mundo. Que estemos a varios clics de establecer conversación con un chino o que ahora mismo me sea más fácil hablar en italiano que en español (porque vivo con tres italianos y con solo un español) son consecuencias positivas de la mejora de la técnica.

Pero que la técnica mejore y permita este tipo de comunicación internacional no implica que, en el face to face, las relaciones sean de este mismo tipo. Tenemos que conseguir, y me alegro de estar en el tiempo y lugar adecuados, que las relaciones interpersonales estén exentas de prejuicios.

...

Sobre "Si esto es un hombre" quiero decir algo más. 

Ya comenté hace días que la actitud estilística de Primo Levi ante lo que le ocurrió pretendía ser lo más objetiva posible pero, al mismo tiempo, buscaba no dejar de lado el sentimiento propio. ¿Cómo consiguió esto? Narrando no como víctima, sino como testigo. 

En el apéndice que Primo Levi hizo para este libro décadas más tarde (año 1976, si no me equivoco) responde a varias preguntas que comúnmente le han hecho los que han asistido a sus charlas y conferencias. Una de ellas trata sobre si Primo Levi sigue odiando, o si ha perdonado a los ejecutores de la maquinaria fascista. 
En la misma línea argumental que Arendt, Levi responde:

"Por naturaleza el odio no me viene fácilmente. Lo considero un sentimiento animal y torpe, y prefiero en cambio que mis acciones y mis pensamientos, dentro de lo posible, nazcan de la razón; por ello nunca cultivé en mí mismo el odio como deseo primitivo de revancha, de sufrimiento infligido a mi enemigo real o presunto, de venganza privada. Debo agregar que, por lo que creo percibir, el odio es personal, se dirige a una persona, un hombre, un rostro: pero nuestros perseguidores de entonces no tenían rostro ni nombre, lo demuestran las páginas de este libro: estaban alejados, eran invisibles, inaccesibles." 

Un saludo.

Francisco Riveira

En Estambul, Turquía.